Lituania ha sido el país de los “Personajes”. En cada lugar he tenido la suerte de coincidir con esos tipos únicos, exclusivos e irrepetibles que sacian (momentáneamente) con sus vidas atípicas mis ganas de experiencias y de aventura.
Empecé visitando la colina de las cruces, lugar de peregrinaje para los lituanos, que desde hace mas de 100 años han estado llevando cruces, las cuales simbolizaban la defensa pacifica de la identidad del país (ahí es nada!). Los soviéticos, que no eran muy amigos de la iglesia como sabéis, arrasaron hasta 4 veces la colina con buldózeres, hasta dejarla plana o apta para un partido de fútbol. Cuando Lituania recuperó la independencia continuaron con la tradición y hoy en día observar de la colina es impactante: millones, o quizás mas, de cruces de madera, de hierro, de mármol, hechas con matriculas, grandes, pequeñas, se amontonan una sobre otra, una tras otra…
Con él y con Liz (48 años, Australiana) que dejo su país y su hijo hace 4 años y desde entonces ha estado viajando/trabajando en China y Vietnam, visitamos Neringa, un banco de arena en el báltico de 50 Km cubierto de bosques de pinos, dunas enormes y únicamente 3 pueblecitos pintorescos, con lo que la sensación de lugar virgen y libre aun se mantiene.
Por cierto, Jan me contó que hace ayuno una vez a la semana y 2 veces al año una semana seguida. Parece que es alguna filosofía hindú que te permite limpiar tu cuerpo de toxinas. ¿Alguien se apunta conmigo?
Después de la sobredosis de fragancia de pino natural, necesitaba mi ración de bullicio y asfalto. La capital, Vilnius, ofrece un casco histórico pequeñito,
sin muchas pretensiones, pero con mucha vida. Coincidió que en Uzupis celebran el “día de su independencia”. Es tan solo un barrio de carácter bohemio (hippies, artistas, okupas…) a cinco minutos del centro, pero hasta tienen su propia constitución.
Conocí a Víctor, maño que se largo a buscarse la vida, y que lo mismo es gerente de un hostel que profesor de español que pizzero. Todo un espíritu libre. También tuve la suerte de conocer ni más ni menos que a L. Kasikevicious, el embajador cultural de Uzupis en Bélgica, que
además de hablar 7 u 8 idiomas, es doctor en la universidad y caballero de la orden de que sé yo. Dimos buena cuenta de la cerveza local y todavía me encontré con cientos de personajes interesantes (sevillanos de beca, rusos borrachos, lituanas surferas…).
Un país lleno de detalles interesantes.
Saludos desde Cluj (Rumania).
Paco
Album de Fotos de Lituania en Flickr














