Como te dije la última vez, Malasia ha sido una combinación fantástica de aldeas (kampung) sencillas y de islas (Pulau en Malayo) de ensueño.
Efectivamente las islas en Malasia me han dejado boquiabierto. Tengo la impresión de haber descubierto uno de esos secretos que aún quedan en el planeta (asi que nada de ir contándolo por ahí a cualquiera). Imagináte playas desiertas, pero accesibles, de fina arena blanca. Rodeadas de jungla densa y palmeras, las cuales contrastan su verde intenso con el agua transparente y limpia de tonos esmeralda. A todo ello añádele peces de colores y corales fosforitos, en incluso plactón luminoso durante la noche (esto es como pura magia, ya que comienza a brillar cuando te agitas dentro del agua). Y remátalo con barbacoas de pescado en primera línea a la luz de las velas. Y quizás, lo más asombroso de todo, es que apenas están desarrolladas (nada de hoteles enormes, ni mucho turista…), guardando ese carácter tan encantador de lugares sencillos y gente amable.
En primer lugar, y por goleada, están las islas Perhentian. A parte de todo lo mencionado anteriormente, el buceo en estas islas es de primerísimo nivel: tiburones, tortugas, rayas amarillas con puntos azules, peces cuadrados, barcos hundidos cubiertos de almejas gigantes (del tamaño de mi cabeza), laberintos de piedra bajo el agua, con túneles y cuevas por donde cabia justito. Espectacular! Y lo más barato que he encontrado hasta ahora (la inmersión a 12 euros, y el Open Water PADI por 80 euros).
En Perhentian fuí apradinado por Coco y Esteban, una pareja fabulosa de Pamplona, con los que pasé la mayor parte de la semana en la isla. Además estaban Gigi, un travesti encantador y dueño del lugar donde dormíamos, y Nick, el camarero perfecto y extremadamente amable. Fueron unos días maravillosos, arropado por el trato familiar del grupo, y disfrutando de los encantos naturales de la isla.
Otra isla extraordinaria fué Pangkor. Aquí, a diferencia de Perhentian, la mayoría de la gente eran locales (no te pierdas como se bañan las musulmanas). Explorando por la costa, saltando de roca en roca (y a veces algo de escalada), encontré calitas completamente desierta… la postal perfecta con los típicos peñascos redondeados. Deliciosos los calamares a la barbacoa, liados en hoja de platanero, y los batidos de piña en el restaurante de la aldea.
Y finalmente Penang. Mucho más grande y desarrollada que las otras (sobre todo en GeorgeTown, con el casco histórico mejor
conservado y más interesante de Malasia). Sin embargo basta con alejarse un poquito, hacia el extremo occidental, y aventurarse en el parque nacional de la isla. Un sendero discurre por la jungla, paralelo a la costa, atravesando varias playas solitarias. La última de ellas se llama la playa de los Monos. Y con ellos tropecé. Recuerdo que al principio estaba emocionado por tenerlos a mi alrededor (calculo que habría unos veinte monos), pero cuando algunos comenzaron a acercarse más de la cuenta, mostrando una actituad agresiva (enseñandome los dientes y “gritando”) intenté ahuyentarlos. Pero no se amedrentaron y tuve que poner en marcha el plan B: Salir corriendo. Vaya susto me pegaron los p***s monos!
Lo dicho, guárdame el secreto.
Paco
Album de Fotos de las islas de Malasia en Flickr















6 Comentarios a “Malasia – Pulau”
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